La permanente actividad del magma en el interior de nuestro planeta es la causante del desplazamiento de las placas tectónicas y de las masas continentales y ha generado, entre muchas otras formaciones, fosas, volcanes y cordilleras. Estos procesos, que ocurren en periodos de tiempo extremadamente largos, no se han detenido y es muy probable que en el futuro la forma y la posición de los continentes se modifiquen. Otro tanto ocurre con el relieve de la corteza terrestre en donde las cadenas montañosas, los valles y las planicies cambian su forma debido a que la ley de la gravedad, en asocio con el agua, el viento y otros fenómenos naturales, al modelarlos, dejan plasmadas estrechas gargantas y largas y profundas depresiones.
La topografía actual de nuestro país no ha permanecido igual a través del tiempo. Es el resultado de complejos proceso tectónicos de compresión, plegamiento y facturación, así como de erupciones volcánicas, que en su conjunto han elevado, hundido o inclinado los terrenos en el transcurso de muchos millones de años. Así mismo, esas estructuras han ido desgastándose y modelándose superficialmente por efecto de la gravedad, del agua, de los glaciares, del viento y de la temperatura a lo largo de la historia geológica y más recientemente por las acciones del ser humano.
CAÑONES DE LA CORDILLERA CENTRAL
En la cordillera Central existen aproximadamente 169 accidentes geográficos a los que se aplica la denominación de cañón; 89 se encuentran en el flanco occidental y 80 en el oriental. La variada combinación de rocas volcánicas,metamórficas y sedimentarias, sumada a las fuertes pendientes y a las distintas condiciones de humedad y temperatura que se encuentran en los diferentes pisos altitudinales, genera una amplia gama de ambientes y paisajes en los cañones de esta cordillera.
En la vertiente occidental se destacan los cañones húmedos de los ríos Cáceres, Porce, San Andrés y Briceño en el departamento de Antioquia, cada uno con casi 1.000 m de profundidad, que han sido labrados a través de rocas metamórficas de gran dureza, como esquistos y gneis. Más al sur, en los balcones de la llamada Zona Cafetera, los ríos Otún y Cocora descienden raudos y encañonados desde los páramos que circundan los volcanes Santa Isabel y Quindío, por la vertiente occidental del Parque Nacional Natural Los Nevados, que está cubierta por densos bosques nublados, en los que sobresale la emblemática palma de cera del Quindío. En otro tipo de paisaje, ya en el piedemonte de la cordillera, en los departamentos de Caldas y Quindío, los ríos Chamberí y Barbas, y las quebradas Pácora y Honda, al disectar las mesetas y colinas, forman cañones de laderas muy empinadas. El cañóndel río Barbas, aunque de proporciones modestas 10 km de longitud y 150 m de profundidad, es especialmente llamativo por la coloración verde oscura de los bosques, que contrasta con los tonos plateados de los yarumos que cubren sus escarpadas laderas.
Más hacia el sur, los cañones de la vertiente occidental de lacordillera Central son más secos, profundos y escarpados. En la región meridional se destacan los de los ríos Juanambú y Guáitara, en el departamento de Nariño, ambos con depresiones de más de 1.500 m. El primero tiene una longitud de casi 80 km, desciende desde 2.200 hasta 800 msm, a través de estratos rocosos y depósitos de origen volcánico diabasas, basaltos, andesita, cenizas y discurre prácticamente en línea recta en gran parte de su recorrido, lo que se debe a que el cauce del río va encajonado a lo largo de una falla geológica asociada con la fosa tectónica del Patía; atraviesa cuatro franjas climáticas, que van desde la húmeda y fría, en su parte superior, hasta la cálida y muy seca en altitudes por debajo de los 1.000 m, lo cual se refleja en los cambios de vegetación.
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